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La esencia fundamental de la filosofía es aprender a “sonreír y aguantarse”.
Durante muchos años, L. Ronald Hubbard tuvo la denodada tarea de continuar con su obra, haciendo su trabajo, pasara lo que pasase, esperando que la marea de la oposición cambiase, como finalmente lo hizo. No fue fácil.
Todo comenzó en 1949 cuando hizo públicos por vez primera doce años de investigación independiente en el campo de la mente.
Con la ayuda y consejo de un compañero y colega, que era médico, ofreció su obra, en primer lugar a la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), y luego a la Asociación Médica Americana (AMA).
Esto era lo correcto, y él lo hizo. La Asociación Médica Americana simplemente le escribió: “¿Por qué?” Y la Asociación Psiquiátrica Americana replicó: “Si llega a ser algo, estoy seguro de que oiremos hablar de ello en un par de años.”
Han oído hablar de ello.
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