|
Un griego de la antigüedad dijo: “La mezcla que no se agita se estanca”. Y es lo nuevo lo que mantiene a la sociedad fuera de las tediosas rutinas.
El astrónomo Galileo cayó en desgracia por atreverse a ver otro mundo; el médico Harvey, en 1608, se metió en una refriega a tiros por decir inocentemente que la sangre circulaba dentro del cuerpo. E incluso la obra de Einstein se calificó, en 1928, en el congreso de matemáticos de Berlín, como “El mayor fraude matemático de todos los tiempos”. Estos y muchísimos otros hombres han librado, todos ellos, sus batallas contra la comodidad de lo viejo.
Así que se puede decir que se encuentra en las cartas del destino, que si quieres mejorar las cosas, también tienes que estar dispuesto a hacerle frente a la crítica, la protesta y la hoguera.
Hay muchos otros ejemplos históricos de conflictos violentos entre lo nuevo rebelde y lo viejo reaccionario. Por mencionar unos cuantos:
El filósofo Sócrates sostuvo la integridad de sus creencias a pesar de toda oposición, y finalmente hizo frente a su ejecución por afirmar simplemente que el hombre era un espíritu inmortal.
|