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“Apenas me reconocía. En un instante era un escritor moderadamente bien considerado, y al siguiente era el demonio, con rabo y todo.
“Para los amigos y la gente a quienes les gustaba mi trabajo y se beneficiaban de él, continué siendo simplemente `Ronald’. Pero para otros, que nunca me habían conocido, ¡me convertí en algo totalmente diferente!"
Habrías creído que, como mínimo, mínimo, estaba incitando a poblaciones enteras a la revolución y a que cayeran gobiernos.
Todo lo que él estaba haciendo, en realidad, era decirle al hombre que podía ser feliz, que había un camino para salir del sufrimiento y que podía lograr sus metas.
Cuando al final se convierta en un crimen ayudar a tu prójimo a encontrar la felicidad y el amor, y también hacer tu trabajo y ponerte manos a la obra, y hacerlo con sinceridad para trazar un mapa hacia la inmortalidad y la felicidad, ese día la especie humana morirá.
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